jueves 18 de noviembre de 2010

¿Hay libertad de expresión? Pues a medias y es muy cursi: El caso Sostres

A veces me pregunto si la gente es tan tonta como muestra ser. Imagino que muchos piensan o creen que si algo no se pronuncia en voz alta no existe. O que al menos no ocurre. Porque de otro modo no me explico el por qué ha causado tanta indignación la última polémica (y en general todas las declaraciones) del escritor catalán Salvador Sostres. Pueden no estar de acuerdo con lo que dice, pero eso es lo de menos (al fin y al cabo es sólo un personaje público sin poder político ninguno y las charlas sobre él no van más allá de la cháchara en el bar o en la cola para comprar verduras en el mercado). De hecho, lo fácil es no estar de acuerdo con lo que dice y apuntarle con el dedo, señalándolo como el último anticristo nazi del mundo. Qué fácil es hacer esto. Así todos los que no están de acuerdo con él se pueden sentir del bando de los buenos. ¡Qué hipócritas somos!

Lo último que ha dicho (que por cierto ha salido a la luz a traición por el periódico El País a raíz de una charla privada), y que España ha encontrado sumamente “indignante” es, a rasgos generales y muy en el fondo, que le gustan las chicas de 17,18 y 19. Eso es todo. Ah, y se burló de la condición de unos chicos de Marruecos, ironizando si eran parte de un colegio o de una ONG. Eso es todo, ahora sí. Cómo se nota que vivimos en primer mundo y que la gente se aburre, porque ofenderse por eso es ridículo, la verdad.

Yo tengo 23 años y me gustan algunas chicas de 50 años, de 45, 40, 35, 30, 25, etcétera, pero también me gustan algunas de 17, 18 y 19. Y no creo que eso cambie cuando tenga 30, 40, ó 50. ¿Por qué habrían de cambiar los gustos? Tampoco soy ningún pervertido. ¿O a ustedes no les gustan algunos chicos/as de 17, 18 y 19? ¿Entonces por qué critican las preferencias y gustos personales de Salvador Sostres? Pueden encontrar irrespetuosa la manera en que se expresa pero no tenemos, ninguno de nosotros, el derecho de criticar y juzgar sus gustos. Y mucho menos querer prohibir que se exprese.

Por otra parte, cuando están con sus amigos, ¿nunca han bromeado, ustedes mismos o alguno de sus colegas, con algo políticamente incorrecto?, ¿nunca han hecho algún comentario jocoso con respecto al tercer mundo (por ejemplo) y se han reído porque saben que es una broma y ya está, que no lo están diciendo (o sintiendo) realmente en serio?

Es raro, en Europa se ofenden más cuando se burlan de los países pobres que ellos (los países pobres) mismos. ¡Cómo se nota que vivimos en primer mundo y nos aburrimos!

Yo soy mexicano y en México y en España bromeó con mis amigos mexicanos y españoles acerca de lo jodido que está México. Cuando bromeamos se nota que estamos bromeando y nadie se ofende. Cuando hablamos en serio se nota que estamos hablando en serio y si alguno se ofende hay un debate para aclarar los puntos e ideas que queremos transmitir. Y ya está, no pasa nada. Personalmente cuando un amigo expresa en serio alguna cosa que encuentro desagradable le hago saber que no estoy de acuerdo con él, pero que puede pensar, sentir y hacer lo que le salga de los cojones. Porque vivimos en un país libre, ¿no? Pues al parecer no tanto, ya que media España quiere que echen de los medios públicos a Sostres. ¿Dónde queda la libertad de expresión entonces? Parece que cuando se trata de decir algo políticamente incorrecto no cuenta. ¡Qué jodidamente hipócritas somos! Y eso que nos autoproclamamos de izquierdas (por lo menos yo), imagínense, como si con tan sólo decir “soy de izquierdas” ya se te confiriera algún poder intrínseco intelectual y bondadoso; como si decir “soy de izquierdas” ya te adjudicara automáticamente una mente reflexiva y equitativa. ¡Qué poco analizamos las cosas! Con lo que le ha costado a la verdadera izquierda ganar la libertad de expresión individual y heredarla a la sociedad, para que ahora cualquier mojigato/a sensiblero/a que dice ser de izquierdas (yo creo que sólo para aparentar ser una persona interesante y comprometida con la sociedad que “lucha” por la igualdad y así sentirse buena persona, pero cuando sale a la calle no mueve ni las pestañas cuando un negro le pide dinero afuera de algún supermercado) quiera despedir a Salvador Sostres porque penetró rabiosamente sus oídos castos con sus “sucias” preferencias sexuales. ¡No seamos tan cursis, por favor!

Muchos a esta altura de la lectura estarán cabreadísimos y mentalmente nublados como para analizar mínimamente lo que trato de transmitiros. No estoy defendiendo a Salvador Sostres. Estoy defendiendo la libertad de expresión. Sea de quien sea y diga lo que diga. Y estoy criticando nuestra hipocresía y nuestra poca educación. Sí, poca educación. Porque se nota que ni en nuestras casas, ni en nuestras escuelas, ni por nuestra propia voluntad nos hemos acostumbrado a reflexionar cualquier tipo de cuestión. ¡Qué fácil se sacan conclusiones a la hora de fusilar a alguien! “Sí, matemos a pedradas a Salvador Sostres, se merece la muerte”, es lo que he leído en algunos foros en el internet. ¿No ven que parecemos una turba de salvajes y mediocres animales que responden a la mínima provocación?, ¿no se supone que el ser humano se distingue de los demás animales por el uso del raciocinio? Pues parece que no profundizamos en la reflexión y nos dejamos llevar por el impulso y la reacción inmediata.

¿Cómo hacemos para saber cuál es el odio necesario y cuál es el odio innecesario? ¿El odio a Sostres es necesario o innecesario? Pues yo creo que innecesario, porque él no representa a ninguno de nosotros ni a ninguna institución ni a ningún partido político ni a absolutamente nadie, mas que a Salvador Sostres. Si alguien se ofende por sus declaraciones es su problema. Ya que, en realidad, sus declaraciones no están afectando nuestra vida diaria ni la de nadie. ¿O cuántos han muerto, cuántos se han privado de su libertad o de sus derechos humanos, o cuántos se mueren de hambre por su culpa? Que yo sepa ninguno. Estamos haciendo de un asunto insignificante un melodrama digno de telenovela venezolana. ¡Primer mundo, búscate algo mejor en lo que divertirte!

Quizá en las matemáticas 2 + 2 sean igual a 4 pero en la vida real cada situación es compleja de analizar. El caso Sostres es un buen motivo para reflexionar sobre lo que se dice, cómo se dice, por qué se dice y cómo es que la gente se ofende tan fácil por cosas así y no por cosas mucho más trascendentales o importantes. Si caemos en la inmediata provocación como la mayoría de las personas ha hecho hasta ahora, estaremos actuando de la manera más inconsciente, como siempre, y no sacaremos ninguna conclusión profunda acerca del tema. Es más, si algo le tenemos que agradecer a Salvador Sostres por sus polémicas es que ha conseguido lo que ya muy pocos artistas, políticos e intelectuales logran: crear debate, reflexión y posturas.

Yo, por lo mientras, puedo sacar algunas conclusiones claras:

Somos una sociedad sumamente hipócrita (arrastrando viejos hábitos cristianos). Acusamos de pecadores a los demás como si nosotros fuésemos las personas más perfectas y santas del planeta tierra.

Somos una sociedad increíblemente reaccionaria y poco analítica. Si esto en vez de ser el 2010 fuera el siglo I antes de nuestra era ya Sostres estaría crucificado como delincuente.

Somos una sociedad tremendamente cursi, reprimida y mojigata. Cursi porque nos ofendemos por cualquier tontería que sea pronunciada de una manera políticamente incorrecta, reprimida porque si alguien expresa que le gusta “la carne joven” se le acusa de pervertido cuando en realidad mucho más de la mitad de esos que lo acusan sienten exactamente los mismos deseos sexuales por la juventud (ojo, no estoy hablando de edades de 11, 12, 13 años, ni Sostres. Sino de de 17, 18 y 19. ¿O nosotros mismos no éramos ya seres sexuales a esa edad? Venga, por favor, recuerde el cosquilleo que sentía en el bajo vientre a esos años) y mojigata, porque nos ruborizamos cuando alguien dice la palabra vagina por la TV. Ha llegado la hora de madurar.

Y, lo que más me duele, que aquí El País jugó bajo, bajísimo. Yo sé que habrá elecciones en año y medio y esta noticia está politizada (si no nadie le hubiera dado importancia) y que hay que ir tirándose mierda entre periódicos y partidos, pero esto, señores y señoras, es hacer trampa. Si ha de ganar el PSOE en el siguiente gobierno (ojalá, ojalá, ojalá, ojalá, ojalá, ojalá) ha de ser por méritos propios y siguiendo las reglas escritas y no escritas del juego ético y moral que supone un período de proselitismo político. El PSOE y cada uno de nosotros que nos consideramos hombres o mujeres de izquierdas tenemos que ser los primeros en poner el ejemplo. Dado que dos de las características principales (entre tantas otras) de la ideología de izquierdas es la de la honestidad y el análisis intelectual.

Si queremos una España realmente socialista e intelectual no podemos rebajarnos al pobre criterio que supone apedrear al primero que nos digan “que se ha portado mal”.



6 comentarios:

Zachary dijo...

Joder, alguien lo dice por fin!
Es que el feminazismo y el ultraproteccionismo de esta sociedad nos va a llevar a la máxima censura de nuestra historia. Lamentable.
Un saludo.

elmudo dijo...

Nunca una caza de brujas fue razonable ni sana.
La cursilería es la señal de que los prejuicios se han impuesto a la razón crítica.
Mientras, el gran capital incólume, y 5 millones de parados (sólo en España).
A veces siento envidia de mi padre, que tiene 86 años.

Eadeeva dijo...

Supongo que tu último articulo tenía como motivación la misma que los de Sostres, crear polémica. Sin pasar por los comentarios tremendamente asquerosos y que harían vomitar a una cabra de por quién provienen, más que nada que han sacado de una de sus conversaciones “privadas a medias“ en la tv. Supongo que por crear polémica que esta muy bien porque da a la gente de que hablar a uno se le debe permitir de todo, que se le permite, como cuando dijo que los desastres de Haiti eran una forma algo aparatosa de librar y purificar el planeta tierra de gente(como bien han proclamado por otra parte algunos sectores de los más rancio de la aristocracia inglesa). A mi sinceramente me parece que es un señor TROLL de los medios, que utiliza opiniones sin interés y tremendamente chuscas y horripilantes por su estupidez y crueldad para generar interes por su persona, harto insulsa. Ni siquiera le queda el recurso de una retórica interesante o de un mínimo de ingenio, por lo que nadie debería prestar atención a las opiniones de semejante oligofrénico.
Otra cosa es que alguien con ideas rancias y neocon totales me diga, como suelen hacer, que yo debo respetar su libertad de expresión, cuando en su código de conducta ellos jamás lo llevan a cabo.
Conclusión: Sostres se la pela solo.

:)

Francisco Negrete dijo...

Lo ves todo así porque tú eres una persona muy cursi, de hecho una de las más cursis que yo he conocido en mi vida.

Si Sostres dijo lo de Haití es porque tiene razón. Otra cosa es que no se diga porque es politicamente incorrecto. El mundo siempre ha tenido, tiene y tendrá maneras naturales de sacudirse la población que tiene encima. Eso es un puto hecho geográfico, histórico y natural que no se puede negar y Sostres lo único que hace es decir un hecho natural (de la naturaleza) pronunciado de manera literal, lo cual genera que se considere como politicamente incorrecto por la actual tendencia a eufemizar absolutamente cualquier adjetivo que se pueda considerar ofensivo a un estatus social que ha sido considerado inferior en el pasado (o en el presente).
Si te escandaliza que alguien diga un hecho que provoca la misma naturaleza que resulta cruel (porque la naturaleza es muy cruel) eso es más por tu propia sensibilidad que porque lo diga una persona "facha" o "Troll" (sabrá lo que querrá decir eso).

Como les tocó a Haití (y antes a tantas otras naciones y pueblos) nos pudo tocar a nosotros en nuestro país, ciudad o entorno y la confirmación de esa factibilidad y ciclo natural sería identica. La factibilidad y ciclo natural de que somos seres insignificantes a comparación de la naturaleza, el mundo y el universo. el

No sé si me estoy explicando bien. Es decir, si Sostres jamás hubiera dicho eso de Haití no significaría para nada de que no se tratara de un ciclo vital que se repite de cuando en cuando. Él lo que hace es decir eso que ocurre pero le pone nombres y apellidos y la gente se cree que lo que está haciendo Sostres es cagándose encima de los haitianos porque crea que son seres inferiores.

Hay que llamar a las cosas por su nombre. Por ejemplo, en México no sé por qué ahora se considera ofensivo decirle "chacha" a una chica que limpia una casa. Antes era perfectamente normal y nadie se ofendía. Porque en México chacha significa "persona que limpia una casa". Pero desde que el mundo se empezó a ser tan cursi se consideraba ofensivo decirle chacha a la chacha.
Falta poco para que los latinoamericanos se sientan ofendidos cuando se les diga latinoamericanos. Lo veo venir. Yo no me siento ofendido cuando me dicen latinoamericano porque eso es lo que soy, pero como Latinoamérica es un "continente" en sub-desarrollo, pues a la gente le da corte llamarte latinoamericano, porque latinoamericano es una palabra que casi casi es el sinónimo de pobre o inculto, o atrasado o vete a saber qué tantas cosas negativas más. Esa es la verdad, latinoamérica está en sub.desarrollo y por muy eufemistas que seamos no podemos ponerle otro nombre. Si alguien se siente ofendido poque le llaman latinoamericano (que los hay muchos) es más porque se odia a sí mismo que porque considere aquello como ofensivo.

Bueno, como digo, es un tema que no es fácil de explicar por mucho que algunos y algunas se esfuerzen en resumirlo todo a una oración: "Sostres se la pela solo".

jarauta dijo...

Entiendo lo que dices y lo comparto en general, pero no en este caso.
Vivimos en una sociedad mediocre, donde sólo medran los que se integran y son capaces de decir aquéllo que la sociedad espera escuchar.
El pensamiento crítico agoniza.
Cierto.
Pero crees que este pájaro representa en algo ese pensamiento crítico.
Eso lo acepto incluso de Sánchez Dragó, un tío que defiende posiciones en las antípodas de mi manera de ver las cosas, pero sus comentarios son razonados y argumentados. Siempre es gratificando escuchar a quien no está de acuerdo contigo porque de sus argumentos se pueden extraer elementos que no te habías planteado.
Pero Sostres no argumenta, es un provocador que vive de la polémica sin más.
Sus comentarios sobre Haití son los propios del primo de Belén Esteban después de haber leído a Malthus y no haber entendido gran cosa.
Y la basura que salió el otro día por su boca son ofensas sin más hacia la mujer.
Cada vez me creo menos el tema este de los "micrófonos abiertos".
Ups ¿se ha oído?.
No me lo creo. A este pájaro le va genial esta polémica, quizá le sirva para que alguien le conozca y quizá, quizá, algún día llegue a vender algún libro.
Si la presentadora del programa hubiera sido una polemista de su calaña, ante el ingenioso comentario del ácido úrico, le hubiera podido preguntar "¿y a qué te huele a ti el sexo, pajillero?".
¿Crees que ese comentario hubiera contribuido a enriquecer la libertad de expresión?
Este perla tiene libertad para decir lo que le venga en gana, nadie pide que se le encarcele por escupir basura allí donde se le da cancha, pero sus palabras generan repugnancia en quien las oye porque la libertad de expresión de una persona, no implica el derecho de que cualquier cosa que diga sea bien recibido.
¿no crees?

Francisco Negrete dijo...

Es curioso que muchos llamen "pajillero" a Sostres como si ellos nunca se masturbaran.

Y lo más raro es que utilizan el término pajillero como un insulto. Como si fuera malo masturbarse.
No sé, yo les recomendaría que se hagan una. Están un poco tensos.